Ni siquiera siento pena
al recordar el brillo
con el que tus ojos
miraban mi corazón
hoy herido.
Apenas conocí
una pequeña parte
del gélido infierno
que escondías
en cada te quiero.
Con los restos
de mi cenicienta vida
hice una hoguera
donde templar las caricias
que brotan heladas.
Lo que ocurrió después
amor,
permiteme llamarte amor
lo guarda con mimo
mi silencio

No hay comentarios:
Publicar un comentario