Un día salió a pasear sola
como siempre, cabizbaja mirando sus pies. Caminaba lenta no tenía prisa, ni ningún
sitio a donde ir, nadie la esperaba al final de su camino.
La gente caminaba
acelerada empujándola de un lado a otro. Levantó la cabeza, y fijó la mirada en
algo que le llamó la atención. Era una bolsa de basura. Todo el mundo pasaba
por su lado nadie se paraba a mirarla, a nadie le importaba.
Se acercó y la cogió entre
sus manos.
-Déjame en el suelo le
dijo la bolsa sólo soy basura.
Por más que la miraba ella
no pensaba que fuera basura pero para convencerse aun más la abrió y miro
dentro. Empezó a mirar y se sorprendió de lo que allí encontró.
La bolsa muy molesta
grito:
-Déjame no hay nada bueno
dentro de mi
La chica sonrío y comenzó
a sacar todo lo que allí encontró.
Encontró amistad sin límite,
cariño incondicional ,gran cantidad de caricias que aun no había sabido dar, bolsitas de alegría que aun no se había permitido abrir, sueños que no había
cumplido, besos que estaba deseando dar.
Cuando terminó de mirar en
su interior se acerco a la bolsa y le dijo:
-No estas llena de basura,
hay muchas cosas bonitas dentro de ti, sólo tienes que dejar salir la persona
que hay dentro de ti.
A partir de ese día la
chica ya no caminaba mirando al suelo, nunca mas volvió a sentirse mal, caminaba
mirando al frente, valorando y confiando en cada paso que daba.
Había aprendido a quererse.
