jueves, 11 de agosto de 2016

Melodía muda



Los últimos rayos de un atardecer que tocaba a su fin se colaban por la ventana entreabierta. Un ligero viento hacia que las cortinas que cubrían las ventanas se movieran en un delicado vals. Todo en el salón rojo invitaba a perderse en una cálida velada si no fuera por el rencor que viciaba el ambiente. Al fondo de la sala el regio piano esperaba en silencio. Viola desde su sillón lo miraba paciente. En su cabeza repasaba las mismas notas una y otra vez. Notas guardadas en su memoria y grabadas en el corazón.  Se levantó con sosiego y se acercó hasta él. Las yemas de sus dedos rozaron con delicadeza sus teclas sintiendo como todo su cuerpo se estremecía. Ante la  brusca mirada de Iván se sentó frente a las partituras y comenzó a tocar esa melodía que lo enloquecía a él y ayudaba a vivir a Viola.