martes, 1 de agosto de 2017

Difuminado


Se paró unos minutos delante de las enormes puertas correderas y sonrió. A su mente volvieron las imágenes de aquellos juegos donde Tobías y él las usaban como telón para sus disparatadas obras de teatro. al abrirlas un olor a rancio se le metió intensamente en la nariz. un olor a cerrado como cerrado estaba su corazón.
la vieja biblioteca seguía manteniendo el misterioso encanto de antaño . Los libros esperaban pacientes en el mismo lugar, sobre la repisa viejas fotografías de rostros que aparecían difuminados en su memoria. Sobre la mesa de cristal unas flores marchitas recordaban que en aquel lugar una vez hubo vida. Una vida que para él hoy por hoy no tenía rumbo.






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