domingo, 12 de junio de 2016

TÚ QUE TANTO HAS BESADO.

Por la calle del Desengaño Julia caminaba con la mirada perdida mientras intentaba olvidar la guerra fría que acababa de vivir entre sus sábanas. Al entrar en el Palentino, pidió un café bien caliente, con la esperanza vana de que calentara también su corazón, cansado de latir.

Desde el rincón junto al ventanal escuchaba las conversaciones de un grupo de jóvenes, conversaciones que sabían a vida. Al marcharse recogió un libro olvidado sobre una mesa. Unos metros más allá ocupó su esquina. Los clientes que solicitaban sus servicios se marchaban molestos ante su indiferencia. Como una estatua de bronce allí parada, Julia dejo por un momento su vida cenicienta a un lado, y voló entre historias con final feliz.





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