Querida Ana:
Sentada en mi vieja butaca
sostengo tu última novela entre mis manos, y aunque sé que estas lejos te
siento aquí, a flor de piel. Una pila de folios esperan junto a mi máquina de
escribir, mi fiel compañera. Sí, como a ti, a mí también me gusta ver como la
letra se marca en el papel desnudo ávido de cubrirse con palabras nuevas. Quizás
hoy en día escribir así, sea una locura pero, ¿Qué es el mundo si no una gran
locura?
Un día te escuche decir que
no creías en las casualidades y hoy creo que tenías razón. Te conocí en mi
época de estudiante junto a muchos de tus compañeros, pero pasaron muchos años
hasta que volvimos a encontrarnos de nuevo. Fue en un café literario quizás no
lo recuerdes. Acababas de ganar el premio Cervantes .Una cita, en la que fui
poco a poco enamorándome de tu obra y más aun de tu personalidad. Dijiste que
siempre fuiste una niña rara, como rara me creí siempre yo y eso hizo que te
sintiera aún más cercana. A partir de ese momento empecé a pensar de forma más
seria en mi pasión por esta magia llamada literatura. Llegaron las tardes de
taller de escritura, “mis martes de letras” como me gusta llamarlos, ver mis
historias en papel y escribir esta carta. Un sueño, poder hablar contigo aunque
sea en la distancia.
Pero perdóname, aun no me he
presentado aunque sé que lo harás, porque los formalismos nunca te preocuparon.
Juego a ser escritora y a veces escribo. Cada vez que leo alguna de tus obras
admiro esa capacidad imaginativa, como logras que tus personajes se conviertan
en viejos compañeros de viaje y de
alguna manera que volvamos a sentirnos niños de nuevo. En el fondo siempre
fuiste un poco Peter Pan.
Querida Ana vuelvo a mi
mundo de letras, intentaré llenar de magia esos capítulos que me esperan
pacientes, fabricar mi mundo porque como tu bien decías hay que inventar la
vida porque acaba siendo verdad. Querida niña de cabellos blancos sirvo un
gin-tonic y brindo por ese encuentro y por todo lo que aun me queda por
aprender de ti. Gracias.
P.D: Si algún día tropiezo
con uno de tus personajes prometo creer en él.

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