lunes, 5 de mayo de 2014

LA FUNCIÓN DEBE CONTINUAR

Cuando Sofía me pidió qué le cambiara el turno, nunca pensé qué me  alegraría tanto de trabajar un sábado. Ocho horas de informes y llamadas. Ocho horas para qué Samuel llenara las maletas qué con tanto mimo deje abiertas sobre la cama.
Al entrar en el vagón agradecí qué estuviera completamente vacío. Me senté junto a la ventana y deje qué mis pensamientos volaran entre las notas que a todo volumen martilleaban mis oídos.
Apenas unos minutos después una mujer de unos sesenta años y con aspecto algo excéntrico entro  y se sentó en el asiento contiguo. A pesar de su deteriorado vestido y el excesivo maquillaje de sus mejillas, guardaba restos de una belleza lejana.
Comenzó a hablar de una manera acelerada y cercana,  mientras yo asentía de forma casi automática.  Mi indiferencia parecía no importarle demasiado así qué por educación,  deje qué  Fito siguiera construyendo su casa por el tejado, y resignada apague el mp3 y me dispuse a escucharla.
En apenas unos minutos me conto con todo lujo de detalles su agitada vida de artista. Me relato su época de modelo en Francia, sus almuerzos con Coco Channel, sus coqueteos con el mundo del séptimo arte.
Perpleja, escuchaba todos los disparates qué esa desconocida me contaba mientras en el fondo de mi mente dudaba seriamente de su cordura.
Antes de bajarse me pidió un papel para firmarme un autógrafo. Normalmente llevaba fotos para los fans pero esta semana la imprenta le había fallado. Tan embebida estaba ya en ese disparate de conversación, qué me vi ofreciéndole mi cuaderno de notas.
Al salir del vagón vi como una cartera de ante rojo se le caía de la bolsa de viaje. Quise devolvérsela pero en unos segundos había desaparecido del andén y la guardé para entregarla en objetos perdidos.
Meses después de cambiar las tardes de arrumacos con Samuel  por las clases de francés, en uno de los periódicos qué solía leer quede totalmente impresionada ante esa figura. Un titular galo se hacía eco de la muerte de la modelo y actriz Gloria Durán. Recordé la cartera roja  que nunca devolví y al abrirla pude comprobar a través de fotos y recortes que aquella extraña conversación había sido totalmente cierta.

 Con un nudo en la garganta y un magnifico material cogí mi cuaderno y comencé a escribir la historia de Gloria Duran.

2 comentarios:

  1. Buah!!! Que pasada. Me ha encantado. Y si realmente escribes la historia de Gloria Duran, yo quiero ser de los primero en leerla, eh?

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